La ambulancia llegó a toda prisa, iluminando la noche con las luces rojas que se reflejaban en las paredes de los edificios cercanos.
El ulular de la sirena resonaba en los oídos de Nelly como un recordatorio constante de que la vida de Ethan pendía de un hilo.
Los paramédicos abrieron las puertas con rapidez y, sin perder tiempo, colocaron al hombre en una camilla.
La sangre seguía brotando de la herida, aunque el médico aseguró que parecía un roce.
Sin embargo, para Nelly, verlo así era como s