Areliz recibió a Noah y su equipo en casa todavía algo molesta por lo que paso con Nia, pero como tenía a su pequeño Nick a cuestas hizo todo lo posible por disimularlo y entró a su casa forzando una sonrisa, parándose rápidamente junto a Dylan y Fabia, que colocaron cada uno una mano en cada hombro suyo en señal de apoyo. De verdad que los adoraba.
Por supuesto, Noah ya se había dado cuenta de Dylan allí en su sala, y lo estaba mirando con el ceño profundamente fruncido, pero sin decir nada.