Una vez estuvo sola con su hijo y sus amigos, Areliz lanzó un gran suspiró y casi se sintió como si pudiera desmayarse, hasta se tambaleó un poco, y de inmediato tuvo a Dylan detrás de ella, con esa sonrisa que le dedicaba cuando quería asegurarle que todo estaría bien.
—Ya pasó, mi Lizzy listísima, ya puedes quitar tu porte de leona empoderada y tratar de relajarte un poco, estás con tu manada que te quiere, cuida, ama y protege, tú relax. —Le guiñó un ojo mientras la guiaba a sentarse en uno