Nia se marchó pisoteando, con los policías siguiéndola con nervios evidentes en sus posturas.
—Lo sentimos, señorita Cobain, pero esto no habría pasado si usted no hubiera pedido tener una excusa más convincente par a llevarla a la comisaría con nosotros de inmediato.
—¡Silencio! —les gritó hecha una furia, a lo que los policías la miraron con las bocas abiertas—. Miren, estoy muy molesta ahora, así que mejor ni me hablen y por favor vayan a hacer lo necesario para que mi demanda prosiga. No