Noah sintió todo su rostro palidecer al escuchar la noticia de que Nia había escapado antes de que pudiera llegar a confrontarla, y de inmediato corrió para encarar a su madre él mismo.
—¡Mamá, espero que no estés intentando proteger a Nia! —gritó Noah mientras golpeaba con dureza la puerta cerrada de doble macizo de la habitación de su madre —. ¡Si sabes dónde está será mejor que me lo digas! ¡No puedes ponerte de su lado después de ver todo el daño que me ha hecho! ¡Sabes que intento desesper