Noah todavía recordaba el momento en el que su madre le dio la noticia de las palabras de Areliz, de su confesión respecto a la paternidad de su hijo.
Su madre había llegado a su oficina junto con Nia, las dos viéndose bastante tristes, aunque su hermanita no dejaba de darle empujones a su madre para que se sentara frente a Noah y le diera la noticia.
—Dile, madre, él merece saber la verdad que ella tanto se negó a decirle —dijo Nia con ojos tristes.
—Lo sé, lo sé. —Su madre suspiro—. Escuc