23. La versión de ti que prefiero
Elara sigue sentada en el invernadero, rodeada del aroma a savia fresca, aserrín húmedo y las notas verdes que desprenden las hojas al rozar unas con otras. El ambiente es cálido, casi apacible, como si el tiempo mismo hubiera decidido hacer una pausa para contemplar la escena. Sus ojos se posan en Patric, que trabaja el pequeño bloque de madera con la precisión de quien no solo talla una figura, sino también un recuerdo. O tal vez, un consuelo.
Lo observa en silencio, dejando que la quietud l