CAPÍTULO 10
La Reina y su Castillo
Alexander se quedó petrificado en medio de su estudio, el eco de los pasos de Samantha desvaneciéndose escaleras arriba era como el repique lejano de una campana que anunciaba un cambio de poder.
Se llevó una mano a los labios, aún tibios, todavía sintiendo la presión suave y desconcertante del beso de ella.
No había sido un beso de pasión, ni de deseo carnal. Había sido una lección. Una demostración de cont