15. El placer de lo prohibido
Hedrick la despojó de su camisón de seda con cuidado, le desabrochó el brasier de encaje color azul oscuro y ante su vista quedaron los grandes senos de Heleanor; a los que se les dibujaba una mediana areola que rodeaba el ya endurecido pezón. La besaba de forma lenta mientras colocaba su entrepierna en la intimidad de ella. Pasó sus labios por el cuello y luego bajó hasta los pechos. Los succionaba y los dejaba húmedos con su saliva, fue dando pequeños besos por la barriga, los cuales hacían e