El mensaje de Jesús llega como un relámpago en medio de la tormenta:
"Ven a mi casa esta noche, para terminar el informe final a Montenegro. No te preocupes, Kathy está aquí."
Las palabras parpadean en mi pantalla, una invitación y una advertencia al mismo tiempo. Kathy como escudo. El trabajo como excusa. El proyecto como la única razón por la que debería ir, y la única razón por la que no puedo negarme.
Tres días han pasado desde nuestro último encuentro en su oficina. Tres días de mira