—Más ajustado en la cintura, quiero que resalte su figura —le exige Estefanía al modista con un tono que no admite réplicas.
Siento que el aire se escapa de mis pulmones mientras el corsé del vestido de prueba se clava en mis costillas. No sé cómo, pero cuando llegué a mi oficina esta mañana, Estefanía ya estaba dentro, esperándome cómodamente en mi sillón. Me dejó con la boca abierta, ya que se las arregló para burlar a todo mi personal y entrar en ella sin que nadie se diera cuenta. Su determ