Mundo de ficçãoIniciar sessãoMás ajustado —le pide Estefanía al modista.
Siento que el aire se escapa de mis pulmones. No sé cómo, pero cuando llegué a mi oficina Estefanía ya estaba dentro. Me dejó con la boca abierta, ya que se las arregló para entrar en ella sin que nadie se diera cuenta.
—Ya, por favor —suplico e intento respirar.
—¡Dios mío, cariño, tienes que adelgazar un poco! Ninguno de los modelos te cierra en el estómago —comenta el diseñador, asustado.
—¿Cómo quiere que cierren si s







