47. Dime tu verdad
Alaric
Casi todas… excepto Lyra, están muertas.
Las palabras de Miriam caen en la habitación como una losa. Pesadas. Definitivas. Mortales.
No necesito girar la cabeza para saber qué está pasando a mi lado. Siento el cambio en el aire, el quiebre casi imperceptible en la respiración de Lyra. Aun sin mirarla, sé que el terror acaba de encontrarle los ojos.
Levanto la mano antes de que pueda decir nada.
—Eso no va a pasarle a ella.
Mi voz suena firme, más firme de lo que me siento por dentro. No