48. ¡LO PROMETISTE!
Lyra
El primer sonido me arranca del sueño como un golpe seco.
No es un grito. No es un rugido. Es peor.
Es un murmullo que crece.
Pasos. Muchos pasos. Voces superpuestas. El castillo entero parece vibrar bajo mis pies, como si algo enorme se hubiera despertado en su interior. Abro los ojos de golpe y me incorporo en la cama, el corazón martillándome el pecho.
¿Qué está pasando?
Me quedo inmóvil unos segundos, escuchando. El ruido viene de abajo. De los patios. De los pasillos. Hay órdenes grit