126. Ya empezó
Alaric
El estudio no cambia.
Las paredes siguen siendo las mismas, la mesa sigue en su sitio, las ventanas dejan entrar la misma luz tenue de siempre.
Pero la sensación… no. La sensación es completamente distinta.
Porque ahora ya no estamos reaccionando. Ahora estamos esperando.
Y eso es peor.
Me apoyo contra el borde de la mesa mientras observo a todos los presentes, dejando que el silencio se extienda lo suficiente como para que cada uno procese lo que acaba de pasar. Lyra está a mi derecha,