128. Llegamos tarde
Alaric
Lo siento antes de verlo.
El aire no está quieto.
Está… roto.
La energía en la frontera vibra de una forma antinatural, cargada, densa, como si cada partícula estuviera saturada de violencia. No necesito que nadie me diga lo que está pasando. No necesito ver el humo elevándose a lo lejos, ni escuchar los gritos apagados por la distancia.
Ya lo sé.
Llegamos tarde.
Aprieto la mandíbula mientras cruzo la última línea de árboles y el territorio de Luna Creciente se abre ante nosotros. El olo