100. Estoy en casa
Lyra
El calor del fuego me envuelve mientras permanezco sentada frente a las llamas, con las manos extendidas hacia el calor que desprenden los troncos encendidos. Las chispas ascienden lentamente hacia el cielo nocturno, perdiéndose entre las ramas de los árboles que nos rodean. El crepitar del fuego es constante, casi hipnótico, pero aun así mi mente no logra descansar del todo.
Todavía me cuesta creer que estoy aquí.
Libre.
A salvo.
Mel está sentada a mi lado, con un brazo rodeando mis hombr