Todos se volvieron hacia la voz que había pronunciado la palabra «matrimonio».
—Solo lo sugiero porque todos hemos visto lo bien que el señor Rodríguez ha cuidado a su hija —continuó la mujer—. A pesar de este acto despreciable, la niña ya lo conoce. No querría separarse de él. El dinero podría ayudar a la pobre mujer, sí… pero ¿qué hay de los sentimientos de la niña?
Un murmullo se extendió por la sala. La gente intercambiaba miradas y, poco a poco, asentía en señal de acuerdo.
Lucian sintió c