Bella entendió exactamente lo que quería decir.
Quería encadenarla allí. Follarla cada vez que le diera la gana. Poseer su cuerpo según su propio horario.
Lo empujó con fuerza en el pecho.
-Nunca seré esa mujer. ¿Por quién me tomas... una alfombra emocional? ¿Una patética puta hambrienta de dinero que abrirá las piernas para un hijo de puta controlador que ya tiene prometida? No soy barata, no estoy rota y definitivamente no soy tuya. Métetelo en la cabeza, señor Lucian Rodriguez.
Se giró hacia