Lucian la follaba como si fuera una puta de lujo que había pagado millones y necesitaba sacarle hasta la última gota.
Bella no podía contener los gritos. Intentaba cabalgarlo, pero su polla se negaba a ser domada. El tamaño brutal le magullaría las entrañas si se dejaba caer con demasiada fuerza.
Lucian la levantó sin esfuerzo y la volteó sobre la cama, pegándola a él en posición de cuchara. Volvió a penetrarla desde atrás, con las manos aferradas a sus pechos, amasándolos y apretándolos mientr