Capítulo 18.
—Quiere decir exactamente eso, loba.
Sentí un nudo en el estómago al escucharlo; era como si estuviera hablando del clima.
—Lo que me recuerda que necesitas un nombre…
Tragué saliva.
—¿Usted… quiere emparejarse conmigo? —pregunté, sin poder evitar que la incredulidad se filtrara en mi voz.
Él alzó una ceja, pensativo, como si la idea acabara de ocurrírsele en ese mismo instante.
—Ah, esa es una buena idea, loba. Acepto, haré los preparativos.
—¡No me estaba proponiendo!
Me ignoró.
—Ahora, con r