Capítulo 166.
Traté de sacudirme mentalmente.
No era momento de analizar por qué me gustaba y me desagradaba ver su sangre al mismo tiempo.
¿Me estaría volviendo loca?
Me acerqué hasta quedar a un par de pasos de él, procurando mantener la calma. En realidad, más allá de impedirle respirar, no estaba haciéndole nada más al lobo.
—¿Y lo bajarás... o lo matarás? —pregunté con cuidado.
Teníamos público. Debía seguir interpretando mi papel de pareja preocupada y de Elegida. Era un equilibrio complicado. No podía