Capítulo 10.

—De prisa, por aquí.

Jason no me dio tiempo de responder. Me tomó de la muñeca y me arrastró por los pasillos con una seguridad que no le conocía. Ya no era el chico impulsivo que siempre improvisaba; se movía como alguien que sabía hacia dónde iba. Vomo si hubiera crecido dentro de este laberinto enorme, frío y siniestro.

Siniestro porque, de noche, no encendían fuego en las antorchas clavadas en las paredes que pasábamos. Nuestra unica iluminación eran las estrellas que se colaban por algunas pequeñas ventanas que daban a la parte exterior del castillo.

El castillo parecía otro de noche. Más silencioso. Más hostil.

En nuestro camino encontramos a dos guardias tirados en el suelo, visiblemente inconscientes. Uno estaba apoyado contra la pared, el otro boca abajo. No me detuve a preguntarle a Jason si había sido él.

La sangre en sus nudillos me decía todo lo que necesitaba saber.

Tragué saliva y seguí corriendo.

Giramos por un corredor estrecho, bajamos unas escaleras de pied
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP