17. Ahora ella sabe que sabes.
★Adrien★
No había querido espiar, pero cuando vi a Robert detener a su madre y acercarse a Marianne, algo dentro de mí se negó a apartar la mirada. Me quedé en la sombra del roble, con los brazos cruzados y la mandíbula tensa, viendo cómo ella se enfrentaba a él con una rabia que nunca me había mostrado.
—Te odio por cobarde —le escupió ella, empujándolo con una fuerza que no movería a un cachorro—. Te odio por no cumplir tus malditas promesas.
¿Promesas?
Sentí que el suelo se movía bajo mis pi