/Esa noche/
El patio estaba iluminado con luces cálidas colgadas entre los árboles.
La mesa tenía flores silvestres recién cortadas.
El vino era de una reserva que Ernesto guardaba solo para ocasiones importantes.
Tara salió de la casa y se detuvo.
—Mateo…
Él estaba ajustando una vela que no necesitaba ser ajustada.
Demasiado concentrado en no mirarla.
—Te dije que confiaras.
Ernesto apareció minutos después, elegante dentro de su sencillez, y tomó asiento sin decir mucho. La cena fue suave.
Ri