Tal vez... muy complicado
La oficina estaba más ruidosa que de costumbre.
Tara intentó actuar normal.
Pero el anillo no ayudaba.
Brillaba y mucho.
—¿Desde cuándo usas joyas tan discretas? —preguntó Lucia apoyándose en su escritorio.
Tara levantó la vista lentamente, demasiado lentamente.
Lucia entrecerró los ojos.
—No me mires así.
—Tara.
Ella levantó la mano.
El anillo hizo el resto.
Lucia gritó.
Literalmente gritó.
—¡¿QUÉ?!
Varias cabezas se giraron.
Tara empezó a reír, nerviosa.
—Baja la voz.
—¿Cuándo? ¿Cómo?