Un rato más tarde Harvey volvió al hospital con un ramo de flores y unos chocolates rellenos de crema de avellanas, los favoritos de Tara.
- ¡Harvey!- dijo sonriente.
- ¿Si? - se acercó de inmediato con el corazón golpeando le el pecho.
Harvey se inclinó sobre ella, incapaz de contener la emoción. Le tomó las manos y las apretó contra su pecho entregándole los chocolates y las flores.
-Sí, Tara. Soy yo, esto es para ti, ¿Como te sientes?
Ella sonrió con un dejo de sorpresa, Lo abrazó débilment