La reunión no se canceló, se pospuso y decir “posponer” sonaba más equilibrado que admitir que ninguno quería enfrentar lo que implicaba decidir.
Esa semana el premio empezó a tener consecuencias.
Más reservas.
Más prensa.
Más presión.
Y más ojos encima.
El restaurante estaba lleno.
El bar también.
Pero el crecimiento no siempre significa estabilidad, también es exposición.
Daniel Varela no volvió a escribir.
Llamó.
Esta vez al teléfono del restaurante.
Preguntó por Tara.
Ella