La mañana después del aniversario no fue amarga.
Fue funcional.
Cada uno en su lugar.
Cada uno cumpliendo.
Como si lo importante pudiera ordenarse en horarios.
Tara estaba en el restaurante desde temprano, revisando inventario, ajustando un nuevo menú de temporada, poniéndose al día debido al tiempo que estuvo en Venecia, aunque iba a revisar el restaurante 1 vez a la semana con el premio no podía descuidarse. El premio brillaba en la repisa de la oficina como una prueba de algo que no sabía si