Punto de vista de Isla
—No necesito salvar a mi ex compañero.
Mi voz resonó clara como el cristal en el silencio del salón. El color desapareció del rostro de Damián.
—Vámonos. —Dije, tomando la mano de Esteban y girando para marcharme.
—¡Espera! —Gritó Damián detrás de nosotros, con la voz quebrada por la desesperación. —¡Por favor, dame una oportunidad!
No miré hacia atrás.
Esteban me condujo hasta la casa de mis padres.
—¿Estás bien? —Preguntó con un tono lleno de preocupación.
—Estoy bien. —