69.
AURORA
Repasó mi cuerpo con lentitud, con una calma de esas que te hielan la sangre, pero a mí me encendía más.
Cada gesto era una nueva condena, cada movimiento una pena más sumada a mi larga lista de crímenes.
Y él… era mi juez, uno poderoso, cruel, desmedido, y lo peor es que eso me encantaba.
—¿Por qué tienes que venir a arruinar mi noche, Kayne? ¿Acaso no estabas con tu perfecta compañera en una cena romántica? Déjame en paz.
Quise alejarme de él, tambaleándome, con pasos torpes, pero con