35.
NARRADOR
El cielo se había embravecido; sus nubes oscuras se remueven con furia, como si tuvieran vida propia. El viento ruge con fuerza, sacudiendo todo a su paso, llevando una voz que parecía venir de las profundidades de la tierra.
En la manada, Zyla no entendía qué sucedía; como de un momento a otro, aquel cielo azul y despejado pasó a ser uno a punto de desatar la peor tormenta de todas.
Muchos corren tratando de escapar de la brisa helada, pero en el aire se podía sentir algo más: una ten