31.
AURORA
No sabía lo que había ocurrido dentro de esa habitación. Aún puedo sentir sus manos tocando mis brazos, sus labios mordiendo los míos con una delicadeza que me hacía vibrar.
Lo peor de todo era que no podía detener lo que mi cuerpo y mi corazón sentían; esa electricidad despertaba sentidos que nunca antes habían estado ahí.
Me abrazo a mí misma en una forma de calmarme, notando cómo Kayne se detiene a esperar sin presionarme.
No habíamos dicho nada desde que salimos de la habitación; tam