AURORA
Quise correr, escapar de él, pero supe que no llegaría lejos, su mirada lo decía todo, "no voy a dejar que huyas"
—No debiste venir aquí— dijo con suavidad, sacándose la camisa antes de pasarla por mi cuerpo sin rozarme la piel con sus dedos.
Salté un poco cuando su mano se posó en mi espalda baja, con una firmeza que me decía que ahí se iba a quedar para controlarme antes de que pueda hacer cualquier cosa.
Lo seguí en silencio hacia el exterior, los hombres afuera no dijeron nada al