112.
KAYNE
Miro el horizonte como cada día, viendo el sol desaparecer entre la copa de los árboles.
Otro día más sin ella, sin su voz, sin su presencia, sin su calor.
Y lo peor es que de alguna forma la entiendo, la conozco lo suficiente para saber lo que su mente crea en su propia contra.
Lo supe desde el momento en que sus ojos plateados aparecieron, ví dolor, culpa, arrepentimiento, decepción, ira.
Cada una de ellas la estaba alejando más de mí y cuando dio la espalda para enfrentar a ese ma