Se mantiene concentrado en su labor y a solo unos pocos centímetros del mí rostro. Percibo con afinidad el aroma de su aliento. Menta, vino, fresas. Esos aromas se cuelen en mis fosas nasales y de allí se instalan en mi mente, con la única intención de recordar cada cosa de él.
Sus gestos delicados me confunden y de nuevo esa espina de duda hace su acto de aparición ¿Cómo pueda ser tan tierno y gruñón de un momento a otro? Sin darme cuenta sonrió sin razón hacia él, que de pronto sube la mirada