Guido se enteró y fue al despacho de Tadeo a buscarle.
Al ver a Guido, Tadeo se puso nervioso, —Señor... señor Aguilar, ¿a qué ha venido?
—Si no hubiera venido, el Gran Félix podría haber quebrado por tu culpa.
Tadeo forzó una sonrisa, —¿Cómo es posible? El Gran Félix está bien, ¿no?
Guido no quería perder el tiempo con él y le dijo fríamente: —Deja la presidencia del Gran Félix estos días.
—¿Qué?
Tadeo se enfureció y dijo fríamente: —¡De ninguna manera! No estoy de acuerdo.
Guido rio fríamente,