Su mirada se llenó de asco y desprecio. No quería ver ni un minuto más a esta mujer estúpida y viciosa.
Pero al recordar lo que Cristian le había dicho antes, cuando Jade le había prestado dinero, era necesario seguir soportándola.
Las manos que le colgaban de los costados se apretaron inconscientemente y su cuerpo empezó a tensarse.
En medio año podría dejar completamente clara su relación con Jade. ¡Sólo tendría que aguantarla otros seis meses!
En ese momento, se oyó el rugido de Cristian.
—Ja