Natalie asintió, —Vale.
Una hora después, a Ángela casi se le cayeron las gafas de sol de la cara cuando vio a Natalie salir del Maybach negro.
—Natalie, ¿han pasado unos años y ya eres tan rica? ¿Me puedes mantener?
Ángela medía más de un metro siete, su cara era delicada y bonita, pero desprendía una sensación fría e inabordable, y su forma de vestir era la misma, un vestido rojo sexy de escote en pico, con un par de tacones finos y puntiagudos en los pies, estaba guapísima.
Pero su voz era du