Matilda se mofó al oír: —¡Cómo te atreves a presumir!
—¿No me crees? Espera y verás, ¡haré lo que digo!
Matilda se quedó callada un rato y le miró, —¿De verdad quieres ayudarme?
Tadeo se rió, —¿Por qué te miento? Sólo puedo ser un fugitivo por el resto de mi vida, usaré lo último de mi poder para matar a Natalie y hacer que te cases con Leonardo.
Él tampoco amaba a Matilda, sólo quería que el bebé de Matilda tuviera una vida mejor.
—¿Qué quieres hacer?
—No es asunto tuyo, lo sabrás cuando llegue