Natalie no tenía prisa y le entregó una tarjeta de visita.
—Si cambias de opinión, puedes llamarme cuando quieras.
Después de decir eso, se dio la vuelta y se fue.
Al llegar a la oficina, Natalie recibió una llamada de Tina.
—Natalie, ¿dónde estás? Han venido unos directivos de la marca y quieren rescindir nuestro contrato.
Natalie apretó inconscientemente el móvil y dijo: —Llegaré a la empresa dentro de media hora.
—Bueno.
Cuando Natalie entró en la sala de recepción, la gente de la marca ya e