Natalie no entendía que con qué ojos le veía metiendo con Fausto. Se encontró por casualidad con él y le pidió que la trajera.
Sin embargo, no quería pensar en esas cosas, —¡Hoy he venido aquí para dejártelo claro, por favor, déjame en paz en el futuro!
—¿Has comido ya?
Natalie frunció el ceño y dijo con voz fría: —¿Has oído lo que acabo de decir.
—Vamos a comer primero, yo aún no he comido.
Natalie: —...
Se quedó mirando a Leonardo con impaciencia.
—Ya te dije todo, ¡espero que el señor Ramos l