Al oírlo, Indira parpadeó con vacilación, pero pronto sustituida por ira: —¡Muy bien! ¡Lo haremos! ¡No puedo dejar que Lucía se salga con la suya!
Lilina se alegró al ver que Indira había caído en la trampa. Y añadió: —Pero no puedes precipitarte, primero tenemos que encontrar una fuente fiable para comprar los escándalos de Lucía.
—De acuerdo, averígualo.
Durante los días siguientes, Lilina se dedicó a buscar los escándalos de Lucía y, para su sorpresa, lo consiguió.
En el chalet de la familia