Las lágrimas resbalaron por las comisuras de los ojos sin cesar mientras Natalie lloraba de forma triste y deprimente, y Fermín estaba consolándola a su lado, con los ojos también enrojecidos.
Sin saber cuánto tiempo pasó, Natalie se fue calmando poco a poco.
Se secó las lágrimas y dijo en voz baja: -Fermín, volvamos.
-Vale.
En el camino de regreso, Fermín dijo de pronto: -Natalie, tal vez no debería decir eso. He visto cómo se han llevado los últimos días tú y Bryan y no creo que te guste. Aunq