Leonardo le miró fríamente, -¿La gente de la familia Santos te ha pagado?
-No...
-Entonces, ¿por qué les ayudas? Haz lo que te digo.
-... Vale.
En la familia Santos.
Ernesto se sentaba en el sofá del salón, miró al mayordomo y le dijo: -¿Cómo va? ¿Va a volver?
Esta era la última oportunidad que le daría a Leonardo, y si seguía siendo tan terco, no sería blando después.
El mayordomo estaba en dilema, -Señor, Leo podría estar ocupado con el trabajo... Así que...
Se mofó Ernesto, dijo enfadado.
-No