Natalie bajó los ojos, sin reaccionar a eso.
—Ya veo.
—Si no fuera porque el Grupo Silva colaboraba con el Grupo Ramos, no le habría dejado ir allí.
Natalie se frotó las sienes distendidas y dijo con calma: —Mamá, esto no me interesa, y acabo de despertarme, ¿puedes dejarme sola un rato?
—De acuerdo, voy a comprarte algo de comer. ¿Sopa o ravioli?
—Me da igual.
Después de que Michela se fue, el silencio volvió a la cámara.
Natalie cogió el móvil y vio que Mafresa le había enviado unos diez mensa