Viendo que Antonia estaba descontenta, la expresión de Álvaro se volvió fría, —Señora Guerrero, anoche te creé una oportunidad tan buena y no pudiste aprovecharla. Lo único que puedo decir es que no eres capaz de trabajar con nosotros y que no vuelvas a contactar conmigo en el futuro. Adiós.
Tras decir esto, se levantó y se dispuso a marcharse.
Justo cuando llegó a la puerta, la voz airada de Antonia le llegó desde atrás: —Señor Aguilar, ¿cómo has podido hacer esto? Anoche arriesgué mi vida para