—Digo la verdad, sabes que nunca miento.
Elián la fulminó con la mirada, —Me mientes todos los días, si no tuvieras que volver a curarle la pierna a Leonardo, ¿habrías vuelto?
Natalie escupió la lengua, —¡Tenía miedo de volver porque no heredé sus virtudes!
—¡Ya lo sabes! Entonces, ¿cuándo vas a volver a heredarlas?
Natalie: —...
—Maestro, no hablemos de cosas desgraciadas. ¿Qué cenamos esta noche?
—¡Nosotros comeremos estofado de pollo con setas de montaña, tú verduras!
—¡No querrás que coma só