Desde el ventanal de mi oficina, la observaba. Casey estaba inclinada sobre la mesa de dibujo en el área abierta, con un lápiz tras la oreja y el ceño fruncido en ese gesto de concentración que hacía que todo a su alrededor pareciera desaparecer. Se veía recuperada, o al menos eso intentaba aparentar tras la supuesta crisis de ayer.
Sin embargo, las palabras de Mia durante la cena no dejaban de dar vueltas en mi cabeza como un eco persistente. "Los robots de siempre". Mia sabía algo. Su sonrisa