(Narrado por Spencer)
La suite de la clínica privada olía a antiséptico y a la inminencia de un desastre. Me quedé de pie, rígido como una columna de mármol, sin soltar la mano de Casey. Sentía su piel fría contra la mía, su pulso acelerado golpeando mi palma como un pájaro atrapado. No podía dejar de mirar la escena frente a mí: Dominic, con el brazo vendado y la mirada de un animal herido pero aún peligroso, y Chloe Ross... o mejor dicho, Chloe Donovan, apartándose de sus labios con el rostro